Siempre fui muy competitivo, desde pequeño.
Recuerdo jugar a futbol muchas tardes después del colegio durante el curso lectivo. En los veranos, a todas horas, incluso llegando a ganar el campeonato de las fiestas del pueblo, con equipos hasta de Valencia, en categoría juvenil y luego más tarde de mayores, marcando el penalti decisivo. Me comía el mundo. Jajajajaja.
En las competiciones comarcales, participaba en futbol sala y en las especialidades de atletismo; velocidad, larga distancia, hasta incluso salto de longitud. De todo, lo que hubiera. Yo siempre daba el máximo.
Jugué a futbol sala con el Chelva F. S. hasta los 20 años, creo recordar. Hasta los 18 entrenaba un par de veces por semana. Al marcharme a Valencia con 18 para comenzar la universidad (Ciencias Ambientales en la Universidad de Valencia) y seguir con quinto de Grado Medio en el conservatorio José Iturbi de Valencia, tuve que dejar de entrenar uno de los días, a veces los dos.
Fue en ese momento cuando tuve que reconsiderar preferencias. Ya comenzaba a estudiar más tuba y estar en el banquillo no me molaba nada. Tampoco el verme que estaba más lento con el balón o ser un poco más torpe de lo habitual.
Desde este momento jugué pachangas hasta 2019, el día que me hice mi primer esguince en el tobillo derecho, en una de las pachangas con miembros de la Orquesta Nacional de Aspaña y colaboradores. En el izquierdo tengo 8:
*6 por el futbol.
*1 tropezándome al bajar las escaleras de la Iglesia de Chelva apunto de comenzar una procesión, iba con la tuba en brazos. Hice la procesión como tenía el tobillo caliente, al terminar, tenía una pelota de futbol en el tobillo. Mortal.
*1 en una verbena en fallas, la primera noche, bailoteando. Ese año solo pude tocar un día y claro está, me jodió mucho no poder ganar dinero con la banda ni la charanga. Fuck!
He jugado partidos de futbol con miembros de Boston Symphony, también contra miembros de la orquesta. TENGO UNA BUENA HISTORIA QUE CONTAR AQUÍ, RECUERDAME. Años 2011 y 2012.
Llegué a jugar a futbol 7 durante los casi dos años que viví en Chicago, en las instalaciones de los Chicago Fire, la bomba, pero sobre todo en 2016. Cierto es que por aquel entonces ya no tenía la chispa, ni las habilidades que me hicieron ganar el trofeo pichichi uno de los años de las competiciones comarcales tras marcar 27 goles en menos de 10 partidos. Jajajaja. No había piedad! Ese año ganamos!
Tenía resistencia porque en esos años ya había corrido tres medias maratones pero explosividad cero. Gran frustación pensando, erróneamente, en quien era en el pasado.