Si mañana te llaman para tocar con una gran orquesta, ¿estarías preparado?

Si mañana te llaman para tocar con una gran orquesta, ¿estarías preparado?

Cuando Mike Roylance me dijo que se encontraba indispuesto y que yo debía ir a Symphony Hall a ensayar la 4a Sinfonía de Carl Nielsen con Boston Symphony no me lo podía creer. ¡Sí, Boston Symphony Orchestra! El ensayo comenzaba dentro de tres horas y la orquesta ya había ensayado la obra el día anterior.

De manera abrupta y sin pensarlo dos veces dije: “No puedo”. Pero ¿por qué?

Sé con certeza que aquellos que estudian con músicos de orquesta sueñan con tocar a su lado e incluso sustituirlos si fuera necesario.

Como soñador empedernido, me siento identificado con este tipo de ilusiones y por ello, cómodo reflexionando sobre este tema.

Cuando trabajamos con perseverancia para alcanzar nuestros sueños, esperando lo mejor en nuestras carreras, lo normal es tener aspiraciones. Sin embargo, no hay nada que podamos hacer para que estos sueños se hagan realidad, aparte de seguir preparándonos para continuar creciendo como personas y artistas. Con esta idea en mente, es importante poner el foco en nuestros pensamientos constructivos (

¿cuáles son mis puntos fuertes?,

¿cuáles son mis puntos débiles?,

¿qué puedo hacer para mejorar ese aspecto técnico?,

¿qué puedo hacer para mejorar ese pasaje?)

y en acciones intencionales

(La Consagración de la Primavera de Igor Stravinsky se acerca, voy a estudiarme las diferentes partes por si necesitan un músico extra)

en lugar de fijarnos únicamente en circunstancias de la vida

(¿por qué no me llaman como extra?,

¿por qué llaman a otras personas como extras y no a mí?)

o en nuestros deseos

(La Consagración de la Primavera de Igor Stravinsky se acerca, espero que me llamen para tocar).

Roylance me contó en el verano de 2012 que Dennis Nulty, tuba principal de Detroit Symphony Orchestra y antiguo alumno suyo, estudiaba por su cuenta todo el repertorio que Boston Symphony Orchestra iba a interpretar. Nulty era consciente de que estudiando en Boston, alguna oportunidad podía caerle. Esta acción intencional hizo que su primera colaboración con Boston Symphony, tocando la 9a de Bruckner, fuera todo un éxito. No solo por el hecho de tocar increíble sino por la particularidad añadida de responder perfectamente habiéndole avisado unos minutos antes. Tuvo que sustituir a Roylance a causa del nacimiento de una de sus hijas. Tengo que añadir que las circunstancias también le fueron propicias, ya que una de las virtudes de New England Conservatory of Music, donde estudiaba Nulty, es que cruzas la calle y te encuentras con Symphony Hall.

Volviendo a mi historia, eran las 7 de la mañana del 15 de octubre de 2014, ya estaba viviendo en Boston como doctorando, cuando recibí una llamada de las que no se esperan y menos en época de exámenes. Estos periodos se pueden entender como cualquier obligación que nos separa temporalmente de nuestros instrumentos.

Estaba en casa estudiando para un examen de teoría musical que tenía al día siguiente y no había tocado el instrumento desde el 11 de octubre (¡esto son 3 días con sus 3 noches o 72 largas horas con sus 4320 interminables minutos sin tocar!), y por lo tanto, no había podido cumplir con mi objetivo semanal de preparación del repertorio de Boston Symphony — à la manière de Nulty. Realmente quería centrarme en pasar el examen con facilidad.

Y sí, podéis creerme cuando os digo que contesté que NO, que no podía tocar con Boston Symphony Orchestra. Uno de mis sueños casi no se cumple.

Este es el tipo de sueño al que me refería al principio. Tantas veces había imaginado colaborar con Boston Symphony en un futuro cercano y acababa de rechazar la oportunidad más increíble que me habían ofrecido desde que me mudé a Boston, de hecho, una de las más increíbles de mi carrera. No estaba creyendo en mis habilidades después de unos días sin estudiar por la costumbre que tenemos los músicos de querer estar al 100% para mostrarnos en público. Por suerte, ni unos días sin estudiar suponen una calamidad, ni estar siempre al 100% es algo viable por las circunstancias de la vida, al menos de la mía y la de muchos de mis conocidos.

Roylance tuvo la amabilidad de persistir en su oferta. Me hizo recordar que dejar de estudiar varios días, cuando uno está continuamente acumulando horas de calidad en el instrumento, trae beneficios a nuestras habilidades. Mike insistió en que creyera en mis posibilidades porque todo iba a ir bien.

Después de unos minutos al teléfono, acepte la oportunidad.

Sinceramente, mi participación en ese primer ensayo no fue tan increíble como había soñado. Con esta perspectiva en mente volví a casa, recuperé energías y pasé el resto de la tarde en la universidad trabajando la 4a Sinfonía de Nielsen. ¿Me creeríais si digo que casi llegué a aprenderla de memoria? Quería estar preparado por si surgía de nuevo la oportunidad. 

A la mañana siguiente Roylance seguía enfermo, así que me invitaron a volver a Symphony Hall para tocar en el ensayo general de los próximos cuatro conciertos de ese programa. Después del ensayo, la administración de la orquesta me dijo que estuviera preparado por sí tenía que tocar en el primer concierto. Permanecí atento por lo que pudiera pasar y el teléfono volvió a sonar. Gracias al apoyo de Mike, de los músicos y del personal de oficinas — a quienes admiro y respeto — conseguí tocar en esos cuatro conciertos.

Después del primer concierto, Boston Classical Review publicó: “… y los sólidos, pesados metales graves respondieron con resonancias poderosas cuando la ocasión lo requería”.

https://bostonclassicalreview.com/2014/10/fischer-makes-impressive-bso-debut-with-nielsen-brahms/

De hecho, estos conciertos tuvieron gran repercusión mediática, en parte, por el debut de Thierry Fischer como director invitado sustituyendo a Rafael Frühbeck de Burgos:

The Boston Musical Intelligencer: “Thierry Fischer apunto de debutar con BSO”.

https://www.classical-scene.com/2014/10/14/thierry-fisher-debut-bso/

Boston Globe: “… BSO tocó con una precisión y un compromiso que a uno le hace desear que interpretaran obras de Nielsen más a menudo”.

https://www.bostonglobe.com/arts/music/2014/10/18/bso-nielsen-inextinguishable-fourth-symphony/XbWrxIdYbrRbBTJhLF5vjK/story.html

Intermusica: “Críticos aplauden el debut de Thierry Fischer con Boston Symphony Orchestra”.

https://www.intermusica.co.uk/news/206

The Arts Fuse: “…la orquesta respondió a la música con extrema sensibilidad y atención al detalle”.

https://artsfuse.org/116444/fuse-concert-review-thierry-fischer-conducts-the-boston-symphony-orchestra/

Boston Herald: “Director invitado debuta en Symphony Hall…”.

https://www.bostonherald.com/2014/10/16/guesting-bso-conductor-joined-by-acclaimed-pianist-in-symphony-hall-debut/

Tras esta reflexión, y a modo de conclusión, me gustaría enfatizar que, como no podemos controlar cuándo recibiremos invitaciones de empleo o saber cuándo se anunciarán las próximas audiciones, es mejor no pararse a pensar en eso. Con esto no quiero decir que no se tenga que pensar en el futuro sino que hay que mirarlo únicamente de manera constructiva, mediante la creación de planes o estrategias que nos permitan seguir nuestro camino de crecimiento, formación y búsqueda de experiencias tanto académicas como profesionales.

Tenemos que mantener el foco en pensamientos constructivos y en acciones intencionales en lugar de solo fijarnos en nuestras circunstancias vitales, deseos o aspiraciones. Por nuestro bien, es importante aprender a confiar en nosotros mismos y a creer en nuestras habilidades.

Es vital no perder nunca la fe mientras seguimos nuestro camino hacia un futuro brillante.

“Muchas gracias a Alvaro Cortinas (Centro Integrado de Música de San Lorenzo de El Escorial) y sobretodo, a Alex Marco (Conservatorio Profesional de Música de Granada) por la ayuda desinteresada revisando este ensayo”.

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